Empecé hace apenas dos meses, por una razón sencilla: quería mejorar mi salud. El punto de partida no era fácil. Bastantes kilos de más, dolor en las articulaciones y unos turnos de trabajo que no dejan mucho margen para improvisar.
Esta vez no lo he fiado todo a la fuerza de voluntad. Me he apoyado en la inteligencia artificial para organizarme, y te cuento cómo: lo que me funciona y también lo que todavía me cuesta.
Una cosa antes de seguir: esto es lo que me funciona a mí, no un consejo médico. La IA se equivoca a veces, así que si te planteas cambiar tu alimentación, hacer ayuno o tocar los horarios de tu medicación, háblalo antes con tu médico. Yo lo hice.

Qué como (y por qué casi todo pasa por la freidora)
Le pedí a la IA un menú semanal que pudiera preparar sin complicarme y que me ayudara con la retención de líquidos. Lo que más como ahora es pescado y verdura, y casi siempre lo hago en la freidora de aire, la misma que te enseñé cuando conté que había caído en el trend. En pocos minutos tengo la comida lista, y con mis turnos eso marca la diferencia.
También me ayudó a repartir las comidas según las pausas del trabajo, para no llegar muerto de hambre a la siguiente.
El ayuno: fácil por la mañana, difícil por la noche
Hago ayuno intermitente adaptado a mis turnos. Por la mañana no me cuesta nada, porque nunca he sido de levantarme con hambre. Las tardes y las noches son otra historia: es cuando más hambre me entra y donde más me cuesta mantener el plan. Si me preguntas qué es lo más difícil de todo esto, es eso.
La IA me explicó que, en esta primera etapa, lo que más pesa es la alimentación, con un déficit calórico bien organizado, más que el ejercicio. En mi caso tiene todo el sentido, por lo que te cuento un poco más abajo.
Medicación y suplementos, cada uno a su hora
Tomo medicación para el tiroides, un betabloqueante y magnesio, y no da igual cuándo. Le pasé a la IA mi día completo, desde que me levanto hasta que me acuesto, y me hizo un horario: lo del tiroides en ayunas, el betabloqueante con las comidas y el magnesio separado de lo demás para que no interfiera en la absorción. Antes de seguirlo lo revisé con mi médico, que es quien tiene la última palabra.

Moverme sin hacerme daño
Llevaba años sin hacer ejercicio y tengo dolores en las articulaciones que todavía están pendientes de diagnóstico del reumatólogo. Ahora mismo salir a caminar me duele, así que de momento hago movilidad suave sentado y ejercicios para activar la circulación sin cargar las articulaciones. Caminar es el siguiente paso, cuando el cuerpo me deje.
Lo que apunto cada semana
Cada semana apunto el peso, la actividad física y cómo he dormido, y la IA me lo convierte en gráficas y en una previsión para los próximos meses. Los números me los guardo para mí, pero la tendencia sí te la enseño:

Aun así, lo que más me ha animado no sale en ninguna gráfica: ya me pongo ropa que llevaba meses sin poder usar.
Mi balance a los dos meses
La IA no come por mí ni aguanta por mí el hambre de las diez de la noche. Eso sigo haciéndolo yo. Lo que sí ha hecho es quitarme la improvisación: sé qué voy a comer, cuándo tomo cada cosa y qué ejercicio puedo hacer sin hacerme daño. Con mis turnos, eso ya es media batalla.
Si te animas a probar algo parecido, úsala para organizarte, pero las decisiones médicas tómalas con tu médico. Y fíjate bien en qué datos de salud compartes y con qué servicio.
¿Y tú? ¿Has usado la IA para comer mejor, moverte más o dormir mejor? ¿Cómo llevas el hambre por la noche? Cuéntamelo en los comentarios y, si quieres lo más importante de Apple y la tecnología cada semana en tu correo, apúntate a La Keynote del Domingo.





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