Cuando Apple presentó el MacBook Pro con pantalla PROLED XDR, el primer Mac táctil de la historia, medio internet sacó el mismo vídeo: Steve Jobs en 2010 explicando por qué un portátil con pantalla táctil no tenía sentido. Dieciséis años después, Apple hace justo eso. Así que la pregunta es inevitable: ¿está Apple yendo en contra de las ideas de Jobs? Vamos por partes.
Qué dijo Steve Jobs en 2010
Fue en octubre de 2010, en el evento «Back to the Mac» en el que presentó OS X Lion. Jobs puso en pantalla una mano tocando un portátil y explicó que Apple había hecho muchas pruebas con usuarios y que no funcionaba: las superficies táctiles no quieren estar en vertical, al rato el brazo se cansa y lo que en una demo queda espectacular acaba siendo, en sus palabras, «ergonómicamente terrible». Su conclusión fue llevar los gestos al trackpad, que está en horizontal, y no a la pantalla.
No fue solo Jobs: Apple lo repitió durante años
Lo interesante es que esa idea sobrevivió a Jobs y se convirtió casi en doctrina:
- Tim Cook (2012) comparó mezclar tablet y portátil con fusionar una tostadora y una nevera.
- Craig Federighi (2014 y 2018) dijo que lo habían probado y no les convencía, y que levantar el brazo para tocar la pantalla cansa.
- Phil Schiller (2016) defendió que no se puede optimizar a la vez para el tacto y para el puntero.
- John Ternus (2021), hoy CEO, aseguró que el Mac estaba totalmente pensado para la entrada indirecta (teclado y trackpad) y que no veían motivos para cambiarlo.

Cómo lo justifica Apple ahora
En entrevistas con Wired, los directivos de Apple dan tres argumentos:
- Ya no cuesta nada. Ternus explica que el sensor va integrado en el propio panel OLED, así que el tacto no hace el portátil más grueso ni más pesado. De hecho, el de 14 pulgadas pesa unos 220 gramos menos que su predecesor.
- La tecnología ha madurado. Johny Srouji, jefe de hardware, dice que pantalla, chips y software han llegado por fin al nivel que Apple exigía.
- Los usuarios lo esperan. Greg Joswiak habla de una generación de jóvenes creadores que ha crecido con el iPhone y el iPad y da por hecho que puede tocar la pantalla.
Y un detalle importante: Ternus insiste en que el Mac sigue siendo ante todo un dispositivo de entrada indirecta, con el teclado y el trackpad como protagonistas. El tacto es un extra. Apple ha reforzado la bisagra para que la pantalla no se mueva al tocarla y ha adaptado macOS con menús más espaciados y otros ajustes pensados para el dedo.
El argumento del «sí, va en contra»
Hay motivos para pensarlo. El problema que señalaba Jobs no era el grosor ni el peso, era el brazo. Y ese problema sigue exactamente igual: la pantalla de un portátil sigue en vertical y a la misma distancia. Y Apple no ha explicado cómo resuelve la fatiga del brazo. Además, durante más de una década Apple usó este argumento para diferenciarse de los portátiles táctiles con Windows. Cambiar ahora de discurso, y cobrar unos 400 dólares más por ello, se parece bastante a reconocer que los demás tenían razón.
El argumento del «no, es lo que haría Jobs»
Pero también hay que recordar quién era Jobs. En 2007 se burló de los móviles con lápiz y en 2015 llegó el Apple Pencil. En 2010 despreció las tablets de 7 pulgadas y en 2012 Apple lanzó el iPad mini. Y el propio Jobs empezó defendiendo las web apps para el iPhone antes de abrir la App Store en 2008. Jobs cambiaba de opinión, y mucho, cuando la tecnología o el producto lo justificaban. Lo que no hacía era lanzar algo que empeorase la experiencia.
Y aquí Apple no ha convertido el Mac en un iPad: no hay modo tableta, no se pliega la pantalla y macOS sigue pensado para teclado y trackpad. Es más bien un «por si acaso» para hacer zoom en una foto, pasar una página o tocar un botón sin buscar el cursor.

Mi opinión
Creo que Apple no va en contra de las ideas de Jobs, pero sí en contra de una de sus frases. La idea de fondo de Jobs era no sacrificar la experiencia por una moda. En 2010, meter una capa táctil en un portátil significaba más grosor, más peso, peor pantalla y un sistema que no estaba pensado para el dedo. Hoy, si lo que dice Apple es cierto, no pierdes nada por tenerlo.
Lo que sí me parece justo reconocer es que la objeción del brazo cansado sigue en pie, y que Apple ha esquivado esa pregunta. Por eso creo que la clave está en cómo lo uses: si es para tocar algo de vez en cuando, tiene todo el sentido; si alguien espera trabajar horas con el dedo en la pantalla, Jobs seguirá teniendo razón. Cuando pueda probarlo con calma en una Apple Store te cuento qué tal.
¿Tú qué crees? ¿Traición a Jobs o evolución lógica? Te leo en los comentarios o en redes.
Fuentes: Fast Company, Xataka, MacRumors, Windows Latest, Engadget.





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